Quiénes somos

Cuando en 1982, Juan Pablo II visitó por primera vez España, en la homilía de la Misa para las familias dijo lo siguiente:

“Hay otro aspecto, aún más grave y fundamental, que se refiere al amor conyugal como fuente de la vida: hablo del respeto absoluto a la vida humana, que ninguna persona o institución, privada o pública, puede ignorar. Por ello, quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad.

¿Qué sentido tendría hablar de la dignidad del hombre, de sus derechos fundamentales, si no se protege a un inocente, o se llega incluso a facilitar los medios o servicios, privados o públicos, para destruir vidas humanas indefensas? El quiso ser reconocido, por primera vez, por un niño que vivía aún en el vientre de su madre, un niño que se alegró y saltó de gozo ante su presencia.”

Hace ya un tiempo, D. Ángel Sánchez Solís, párroco de la Iglesia de la Concepción Inmaculada, en Sevilla, propuso la creación de una Pastoral de la Vida en nuestra Parroquia, y desde entonces se fue formando un grupo cuyo objetivo es la defensa de la vida, precioso regalo divino que debemos apreciar y proteger. Frente al falso progresismo que propone la muerte como solución a la adversidad, queremos fomentar los valores del humanismo cristiano que se basan en el amor al prójimo y no hay nadie más próximo a una mujer que el hijo que lleva en su vientre. No podemos permanecer impasibles ante el genocidio que supone que a millones de niños y niñas no se les permita nacer, que en nombre de la ciencia se experimente con embriones humanos y que millones de personas estén condenadas a morir de hambre en un mundo donde unos pocos tienen demasiado.

Queremos promover la cultura de la vida frente al aborto, el terrorismo, la guerra, la pena capital, la violencia, la miseria y todo aquello que suponga la muerte de seres humanos, porque Dios hizo una Sagrada Alianza con lo hombres y en ese pacto quedó claramente establecido el mandamiento de “No matarás”.

Es necesario formar a los jóvenes en el respeto a la vida y advertir de los graves daños físicos, psicológicos y morales que provoca el aborto. Debemos prestar ayuda y asesoramiento a las mujeres y parejas que tengan dificultades para que puedan sacar su bebé adelante. Queremos que nadie se sienta solo ante sus problemas para alejar la terrible tentación del suicidio y apoyar a quienes nos dan su testimonio luchando valientemente contra sus graves limitaciones físicas. Pedimos clemencia para los condenados a muerte y rezamos por todas las víctimas de la violencia.

Somos un grupo de jóvenes y no tan jóvenes, solteros y parejas que estamos a vuestro servicio pero que necesitamos vuestra ayuda para salvar vidas, por eso también pedimos la colaboración de los grupos, comunidades y hermandades de la Parroquia.

Que el Santísimo Corazón de Jesús y la Santísima Virgen de la Concepción Inmaculada nos amparen e iluminen.

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